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DEPORTE, SALUD Y FITNESS.

martes, 23 de abril de 2013

S.G.A. - Hans Seyle

El sindrome general de adaptación, o también conocido como teoría del stress es un concepto desarrollado por el Dr. Hans Seyle. Este concepto sostiene que si sometemos nuestro organismo a un estímulo lo suficientemente agresivo (o intenso), conseguiremos que éste desarrolle las adaptaciones necesarias de manera que el nivel de stress en el futuro ante un estímulo similar sea menor.

Por supuesto esta teoría es aplicable en multitud de campos, y no solo en lo que a la actividad física se refiere, no obstante, nosotros nos centraremos únicamente en cuanto a su aplicación práctica en el campo del deporte y la actividad física, que es el que nos atañe en este blog.

Todas estas adaptaciones pueden darse al romper nuestra "linea de base" u "homeostasis", que es el estado en el cual nuestro organismo se mantiene en una condición estable o constante. El estímulo en sí, unido a un patrón de alimentación y descanso adecuado nos llevará a un estado de "supercompensación" donde lo que habremos logrado no será otra cosa que elevar nuestra "línea de base", adaptando nuestro cuerpo al estímulo, siendo más fuertes, más ágiles, más rápidos o lo que sea nos hubieramos planteado ser como en un primer momento como objetivo de nuestro entreno.

No obstante, si no seguimos un patrón de entrenamiento, descanso y alimentación adecuado también podemos llegar a un estado de estancamiento o peor aún, de subcompensación, estos casos pueden ser causados tanto por entrenar demasiado (sobre-entrenamiento), por un estímulo insuficiente o como por una alimentación deficitaria entre otros muchos más motivos.

El S.G.A. no solo nos sirve para entender la importancia del ser constantes y de la programación de nuestro entrenamiento, si no que también nos ayuda a entender lo desaconsejable que puede llegar a ser entrenar en exceso. Entrenando en exceso, podemos llegar a empeorar nuestra forma física, disminuyendo nuestro rendimiento físico y exponiendonos al riesgo totalmente prescindible de caer lesionados. Si por el contrario somos poco constantes con nuestro entrenamiento y nos "dejamos estar" no solo no conseguiremos ninguna adaptación en nuestro cuerpo si no que también iremos perdiendo esa motivación inicial por el camino, ante la evidente falta de resultados ante tan discontinuos "esfuerzos".

Quizá podamos ver de forma mas esclarecedora lo expresado anteriormente a través del siguiente diagrama, que sintetiza la reacción del organismo ante un estímulo con el resultante estado de supercompensación y posterior vuelta a la calma.

 



jueves, 18 de abril de 2013

Antes de empezar...

Antes de empezar a entrenar o a realizar ejercicio físico de manera regular deberemos plantearnos cual es el objetivo queremos alcanzar con dicho entrenamiento, saber cuál es nuestra meta pues, de esta forma seremos capaces de empezar a plantearnos que es lo que debemos hacer para alcanzar dicho objetivo y focalizaremos de una forma mucho más coherente y efectiva nuestro tiempo y esfuerzo. En resumidas cuentas se trata de saber que adaptación queremos lograr en nuestro organismo y después ver cual será el estímulo adecuado que conseguirá dicha adaptación.

En mi experiencia como entrenador considero que el fallo mayor (y por desgracia también el más común) que comete la gente mientras entrena es la falta de coherencia y objetivos. El entrenar sin tener claro qué objetivo estamos persiguiendo no solo nos hará perder el tiempo si no que también puede arrojarnos hacia lesiones indeseadas. Por lo tanto, solo una vez sepamos qué queremos hacer con nuestro cuerpo será el momento de plantearnos qué es lo que debemos hacer para alcanzar a dicha meta. Por poner un ejemplo; no será lo mismo el entrenamiento que se requiere para conseguir una pérdida de peso, que entrenar con el fín de aumentar nuestra fuerza máxima, se necesitarán estímulos diferentes pues no hablamos de los mismos objetivos.

Tanto si decidís entrenar en casa, como en una instalación deportiva o espacios abiertos daros un minuto antes de calzaros las deportivas y plantearos cual es el objetivo que queréis perseguir, visualizadlo, no solo os motivará, también os dará una razón por la que seguir adelante y os hará preguntaros qué es lo que debéis hacer para alcanzar dicha meta de la mejor manera posible.